La familia puede desempeñar un papel fundamental para proteger la salud mental de todos sus miembros. Si la estructura familiar es disfuncional o insana, se favorece la aparición de trastornos psíquicos. Por el contrario, si la familia funciona de manera adecuada y las relaciones entre sus miembros son sanas, se convierte en una eficaz barrera para la enfermedad mental y puede ayudar a evitarla. De manera coloquial, podríamos hablar entonces de la «familia antidepresiva». Por tanto, la familia puede ser una unidad de enfermedad, pero también una unidad de salud. En este último caso, será necesaria una estructura familiar que alimente un desarrollo armónico como mejor forma de prevenir el trastorno mental.
Respecto a la depresión, tres son los raíles por donde debe moverse el sistema familiar para no propiciar esa patología:
Características de la familia antidepresiva
# 1.- Pedagogía de la frustración
En primer lugar, hay que educar para admitir el fallo y el error. No somos perfectos ni podemos conseguir la perfección en todas nuestras acciones. Desde las propias limitaciones es desde donde podemos construir una vida exitosa. Además, no siempre podremos evitar las contrariedades propias de la existencia humana, sino que debemos aprender a vivir con ellas.
En la vida ocurre como con las vacunas: una pequeña dosis (de malestar, dificultad, contratiempo y fallos) es necesaria para que el niño se inmunice y elabore los mecanismos psicológicos más apropiados para ser feliz. De esta manera, de mayor, sentirá que está ‘vacunado’ contra el fracaso.
# 2.- Valoración de todos los miembros en la familia antidepresiva
Otro raíl por el que debe moverse la estructura familiar es la valoración de todos sus miembros, en especial de los más pequeños. El niño debe sentirse querido y valorado, no por lo que hace (buenas notas, buena conducta, etc.) sino por lo que es: nuestro hijo.
Un mensaje propio de la familia antidepresiva sería: “Te quiero porque eres mi hijo, no por lo que haces o consigas”. De esta manera, reforzaremos el “yo” del niño y lo capacitaremos para que descubra sus verdaderas posibilidades, en la certeza de que siempre habrá alguien que lo quiera: sus padres.
# 3.- Posibilidad de expresar los sentimientos
Por último, aunque no por eso menos importante, la familia antidepresiva favorece la creación de un clima familiar en donde se puedan expresar todos los sentimientos (odio, culpa, amor, agradecimiento, rencor, envidia, etc.), con la sola limitación de no llegar a las manos ni insultar a otro miembro de la unidad familiar.
En resumen, una familia antidepresiva es aquella que es tolerante y permite exteriorizar todas las emociones, sin reprimirlas, es decir, donde existe la libertad de pensar y sentir, con la única barrera de la agresión física o verbal.
ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA
Psiquiatra. Profesor en Centro de Humanización de la Salud. Exprofesor de Psicopatología en la Facultad de Psicología de la Universidad de Comillas
Foto: Tatlici
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Sufro de depresión y estos artículos son mi mejor arma para seguir educándome. Excelente todo lo que dicen.