lunes, 16 de diciembre de 2013

Las 5 cosas que más lamenta la gente antes de morir

Durante muchos años he trabajado en cuidados paliativos. Mis pacientes eran los que habían ido a casa a morir. He compartido algunos momentos increíblemente especiales. Les acompañé entre las tres y las doce últimas semanas de sus vidas.

La gente madura mucho cuando se enfrentan a su propia muerte. Aprendí a no subestimar nunca la capacidad de una persona para crecer. Algunos cambios fueron maravillosos. Cada uno de ellos experimentó un gran diversidad de emociones: desde la negación, el miedo, el enojo, el remordimiento, más negación, hasta finalmente la aceptación. Sin embargo, cada paciente encontró su paz antes de partir, cada uno de ellos.

Cuando se les preguntaba sobre aquello de lo que se arrepentían o sobre cualquier cosa que hubieran hecho de manera diferente, las respuestas similares surgieron una y otra vez. Estos son los cinco arrepentimientos más habituales:

1. Ojalá hubiera tenido la valentía de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.

lo que lamenta la gente antes de morirEste fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o que no hicieron.

Es muy importante tratar de llevar a cabo al menos alguno de nuestros sueños. Desde el momento en que se pierde la salud, ya es demasiado tarde. La salud conlleva una libertad de la que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.


2. Ojalá no hubiera trabajado tan duro.

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Este arrepentimiento lo expresaron casi todos los pacientes de sexo masculino que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Algunas mujeres también hablaron de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, casi todas no trabajaban fuera del hogar. Sin embargo, prácticamente todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber dedicado tanto tiempo y tanta atención al trabajo.

Si uno simplifica su estilo de vida y es consciente de tomar las decisiones a este respecto, es posible que en realidad no necesite los ingresos que cree. Al no tener que llenar la vida con tantas cosas y con tantas ocupaciones, este espacio libre te facilita ser más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, algunas de las cuales serán más se compatibles a tu nuevo estilo de vida.


3. Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos.

lo que lamenta la gente antes de morirMuchas personas reprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. De este modo, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran capaces de llegar a ser. Muchas de sus enfermedades tienen como origen la amargura y el resentimiento que cargan desde hace tanto tiempo.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las demás personas pueden reaccionar, al principio, de manera negativa si les mostramos con honestidad nuestros sentimientos y exponemos sinceramente lo que queremos, al final suele conseguirse replantear las relaciones personales de un modo completamente nuevo y más saludable. O uno logra esto, o consigue eliminar las relaciones insanas de su vida. En cualquier caso, uno sale ganando.


4. Me hubiera gustado mantener más el contacto con mis amigos.

lo que lamenta la gente antes de morirA menudo, muchos de mis pacientes no se habían dado cuenta de lo realmente beneficioso que resulta mantener la relación con los viejos amigos hasta sus últimas semanas de vida. Y en ese momento, no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado que buenas amistades de verdad se desvanecieran por el paso de los años. He sido testigo muchas veces de este profundo lamento por no haber dado a las amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían. Todo el mundo pierde a sus amigos cuando se muere.

Es muy frecuente que una persona con un estilo de vida ocupado termine perdiendo sus amistades. Pero cuando uno se enfrenta con su muerte de cerca, los aspectos materiales de la vida desaparecen. Sí es cierto que los pacientes terminales quieren tener sus asuntos financieros en orden si es posible. Pero no es el dinero ni el estatus lo que tiene una verdadera importancia para ellos. Quieren poner las cosas en orden más para el beneficio de aquellos a quienes aman. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados para manejar esa tarea. Al final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.


5. Me hubiese gustado permitirme a mí mismo ser más feliz.

Este lamento es sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta, hasta el final, de que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en antiguas costumbres y anticuados patrones de comportamiento. El miedo al cambio les había hecho vivir fingiendo, engañando a los demás y a sí mismos, reprimiendo sus emociones para mantenerse en el confort de lo establecido. Cuando muy adentro, anhelaban reír de verdad y recobrar el atrevimiento de hacer cosas estúpidas de nuevo.

Cuando uno está en su lecho de muerte, lo que los demás piensan de ti está muy lejos de tu mente. ¡Qué maravilloso es ser capaz de recuperar la sonrisa mucho antes de que uno se esté muriendo!


La vida es una elección. Es su vida. Elija conscientemente, elija con sabiduría, elija con honestidad. Elija felicidad.

BRONNIE WARE
Enfermera de cuidados paliativos con enfermos terminales, autora del libro "The top five regrets of the dying"

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